El precio de la vivienda en México sigue aumentando.

Cuando una vivienda aparece publicada en un portal inmobiliario, muchas personas creen que en ese momento se está definiendo su precio.

Pero, en realidad, ese precio comenzó a formarse mucho tiempo antes.

Empezó con la compra del terreno.

Continuó con el costo de los materiales.

Con la mano de obra.

Con los permisos.

Con los tiempos de desarrollo.

Con el costo del financiamiento.

Y con el riesgo que asume quien invierte durante años antes de vender la primera vivienda.

Cada una de esas decisiones va sumando costo.

Y, al final, ese costo termina reflejándose en el precio que ve el comprador.

Por eso, cuando hablamos del encarecimiento de la vivienda, muchas veces concentramos la conversación en las tasas hipotecarias o en la capacidad de pago.

Ambas son importantes.

Pero no explican, por sí solas, por qué una vivienda cuesta lo que cuesta.

Porque una vivienda no empieza a costar cuando sale a la venta. Empieza a costar desde el día en que alguien decide hacerla posible.

Entender esa cadena ayuda a comprender por qué el mercado de vivienda enfrenta hoy desafíos que van mucho más allá del crédito hipotecario.

La pregunta interesante es:

Cuando analizamos el precio de una vivienda…

¿Estamos viendo únicamente el resultado final… o entendiendo todo el proceso que llevó a construirlo?

Gerardo Guajardo
Especialista en Crédito Hipotecario | Intermediario Bancario | Asesor Financiero 42 años de experiencia en la Banca.

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